Más de 30 organizaciones construyeron colectivamente una herramienta para responder mejor cuando más se necesita.
Cada vez que un huracán o inundación golpea México, se repite el mismo patrón: múltiples organizaciones llegan al territorio con voluntad de ayudar, pero sin coordinación. Se duplican esfuerzos, se generan vacíos en la atención y las comunidades más vulnerables pagan el costo.
Para romper ese ciclo, la Mesa Intersectorial de Infraestructura y Vivienda (M I+V) convocó el 21 de mayo de 2026 al Foro Híbrido M I+V, realizado en las instalaciones del CENACED en la Ciudad de México, con modalidad híbrida para sumar voces desde todo el país.
El foro no fue un evento de difusión: fue un espacio de construcción colectiva. Su propósito central fue avanzar en la co-creación del Protocolo de Coordinación Intersectorial para Respuesta y Recuperación en Infraestructura y Vivienda ante Desastres en México, un instrumento práctico con compromisos concretos y responsables identificados.
Participaron representantes de SEDATU, CENAPRED, PNUD, ONU-HABITAT, Fundación Holcim, CEMEX, Grupo Calidra, CMIC, organizaciones comunitarias como 5 Panes 2 Peces, y más de 30 actores del ecosistema de gestión de riesgos.
El foro se articuló en dos paneles y un taller de co-creación:
Panel 1 — Articulación Multisectorial para la Infraestructura Resiliente: exploró los cuellos de botella que enfrentan las organizaciones para coordinarse durante una emergencia, las condiciones mínimas para que la infraestructura sea sostenible más allá de la crisis, y el rol fundamental —pero frecuentemente ignorado— de las organizaciones comunitarias en la toma de decisiones.
Panel 2 — Sector Privado: Soluciones Técnicas e Inversiones Resilientes: analizó las barreras que impiden al sector privado invertir en resiliencia antes de que ocurra un desastre, y qué compromisos concretos puede asumir la industria de la construcción en un protocolo intersectorial.
Taller de co-creación: los participantes trabajaron directamente en el diseño del Protocolo M I+V, aportando perspectivas desde sus propios sectores y experiencias.
La gestión de riesgos en México ha avanzado, pero la coordinación intersectorial sigue siendo el eslabón débil. Cuando ocurre un desastre, cada sector actúa por su cuenta: el gobierno, las empresas, las OSC y las comunidades responden en paralelo, sin un marco común que articule quién hace qué, cuándo y con qué recursos.
El Protocolo M I+V apunta a llenar ese vacío: no como un documento burocrático, sino como un acuerdo vivo entre actores reales, con mecanismos claros de activación antes, durante y después de una emergencia.
¿Qué sigue?
El trabajo continúa. Desde el CENACED y ARISE Mx se impulsa el fortalecimiento de capacidades y la construcción de alianzas que permitan que este protocolo se convierta en una herramienta operativa para cuando más se necesite.
«La preparación no empieza cuando llega el desastre. Empieza hoy.»
Conoce más en:















